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Síndrome de Down, oportunidad para todos

  Autor:  Fernanda López Mendiolea

El tema que este año eligió la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Día Mundial del síndrome de Down, celebrado el pasado lunes 21 de marzo fue “Mis Amigos, Mi Comunidad. Los beneficios de los entornos inclusivos para los niños del presente y de los adultos del mañana”.

Lo anterior, con la finalidad de destacar la importancia de la inclusión, no solamente para quienes tienen esta condición, sino para todas las personas, de resaltar la necesidad de hablar del tema, de involucrar a los niños en ello, de reconocer las aportaciones que hacen a la sociedad y que todo esto es parte de una forma de vida y un trabajo diario en la construcción de un mundo mejor.

Se celebró en todo el mundo de diferentes maneras, con videos, imágenes con frases, carreras, mensajes en televisión y radio, pero quienes no están en contacto con alguien con síndrome de Down pueden preguntarse ¿por qué hay que hablar de este tema?

La respuesta es sencilla, porque es lo correcto, porque como cualquiera tienen derechos, porque hay desconocimiento del tema en general y eso genera exclusión en los ámbitos educativos, laborales y sociales, porque las personas con síndrome de Down forman parte del mundo.

El síndrome de Down es una condición genética caracterizada por una copia más del cromosoma 21, es decir en lugar de tener dos copias, nacen con tres, a esto también se le llama trisomía 21, está presente en todas las culturas y no hay certeza en las causas de la misma. En México hay uno por cada 650 nacimientos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

Las personas que nacen con esta condición tienen un ritmo de aprendizaje diferente, sin embargo pueden estudiar, desarrollarse en diferentes áreas, vivir solos, son capaces de tomar sus propias decisiones de vida y de ser independientes, pero para que lo logren es necesario tener espacios inclusivos y que la gente sea parte de ello, para proporcionarles las oportunidades que tiene cualquier persona.

Por ejemplo, imaginemos una escuela en donde se tenga la apertura para recibir a niños con síndrome de Down, en donde la comunidad docente tenga la información, sensibilización, preparación para realizar adecuaciones curriculares y ante todo la disposición para hacer cambios en su metodología de enseñanza, esto generaría que estuvieran en escuelas regulares y beneficiaría al resto del alumnado ya que de ésta forma se promovería atender a toda la diversidad educativa, que ya existe en algunas aulas, porque sí es posible.

La convivencia con una persona con discapacidad hace que los niños pongan en práctica valores como respeto, solidaridad, paciencia, aceptación, por mencionar algunos, además de tener la posibilidad de aprender de los niños que tienen síndrome de Down lo mucho que ellos pueden aportar y compartir.

Ahora pensemos en una empresa, que contrate a alguien con ésta condición de vida, cubriendo una  necesidad, dándole la oportunidad de desarrollarse de forma eficiente en su trabajo y de tener la posibilidad de mostrar su potencial ante nada que tiene la capacidad de poder ser una persona productiva para sí y para la sociedad.

Por último veamos a una comunidad en la que convivir con personas con síndrome de Down sea algo cotidiano, que vayamos de compras y sea la persona que está en la fila atrás de nosotros, la que te atiende, la que esté a tu lado comiendo en el restaurante o sea parte de tu grupo de amigos. Sería entonces una sociedad en la que se acepta a la diversidad del ser humano, que acepta las diferencias y en la que se reconoce que no somos iguales pero tenemos los mismos derechos.

¿Parece algo difícil de lograr? Pensemos en la realidad en la que se encuentran estas personas día a día, en la que sólo por tener un cromosoma más, les es difícil estar incluidos en la sociedad de la que también forman parte.

Ahí está la importancia del tema de este año y de todos los días, el abordar y fomentar entornos en los que todas las personas podamos tener las posibilidades de desarrollarnos plenamente y es necesario que participemos todos para hacerlo una realidad.

Lo podemos hacer por ejemplo, hablando del tema, reconociendo que todas las personas somos diferentes y tenemos distintas capacidades y lo más importante dándose la oportunidad de incluir y no discriminar a las personas con discapacidad, en este caso con síndrome de Down, los beneficios son para ellos y para nosotros.

Al ser todos parte de una sociedad es importante ver que podemos hacer algo por ayudar a cambiar la realidad de las personas sin importar su condición, simplemente con un cambio de visión hacia la discapacidad, con pensar que pueden ser compañeros de escuela de nuestros hijos o de nosotros en el trabajo, dejar de pensar que no pueden y pensar mejor en las capacidades que tienen, así como cualquier otra persona, porque ¿a quién le gusta ser parte de una sociedad que sólo por una característica que tienes no te acepta?

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