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Qué hacer como padres de una persona sin discapacidad

  Autor:  Fernanda López Mendiolea

Terminan las clases, comienzan las vacaciones y las familias hacen planes para que junto con sus hijos puedan disfrutarlas. Algunas irán de vacaciones, otras aunque se quedarán en casa, saldrán a comer, pasear y en muchos casos inscribirán a sus hijos en cursos de verano, es un buen momento para ser parte de la discapacidad y la inclusión con las niñas, niños y jóvenes, porque en muchos de estos lugares pueden encontrarse con una personas con discapacidad.

El concepto de discapacidad a muchos de nosotros nos resulta ajeno a nuestra realidad, sólo sabemos lo que en ocasiones podemos observar en la calle o lo que cada año nos muestran en la televisión, por lo que es un tema al que generalmente no le ponemos atención. Sin embargo las personas con discapacidad forman parte de nuestra sociedad por lo que es importante que nuestros hijos conozcan del tema.

Se puede iniciar hablando acerca de diversidad lo cual significa variedad y diferencia que podemos observar a diario en nuestro entorno y en la sociedad por medio de las características físicas, intelectuales, culturales, etcétera, que cada persona posee y que nos diferencian unos de otros; siendo estas diferencias algo común y aceptado, entonces podemos hablar de la discapacidad también como una manifestación de la diversidad humana por lo tanto algo que de igual manera se debe aceptar y ver como algo común en nuestra sociedad. De esta manera podemos promover el respeto hacia todas las personas en general.

Otro punto a considerar es la forma en la que nos dirigimos a las personas con discapacidad genera una gran diferencia en cómo llegamos a percibir su condición, por lo que es necesario enseñarles a nuestros hijos la manera correcta de acercarnos y hablarles al respecto haciendo uso del término adecuado: persona con discapacidad ya que de ésta manera se reconoce primero que nada que es una persona, independientemente de su condición, y se toma su discapacidad como algo que es sólo una parte del individuo, logrando que veamos a la persona más allá de su condición.

También podemos hablar y reconocer que todas las personas tenemos habilidades y áreas de oportunidad, cosas que se nos dificultan y otras que se nos hacen más fáciles, teniendo entonces más capacidad para realizar algunas cosas mejor que otras y como nos sucede a todos también las personas con discapacidad poseen diferentes habilidades y tienen la posibilidad de desarrollarse en diversas áreas así como hay cosas que se les dificulta hacer al igual que a cualquier otra persona.

Los gustos y los intereses forman parte de la vida de todo ser humano, eso nos lleva a buscar personas con las que podamos tener cosas en común y establecer una relación de amistad la cual es posible que se pueda dar con personas con o sin discapacidad ya que a ambas les puede gustar o interesar cierto tipo de juegos o música, comida, libros, deportes, entre otras. Podemos de esta manera abrir las puertas a la posibilidad de que nosotros mismos y nuestros hijos tengamos como amigo a una persona con discapacidad.

Es importante decir que la empatía identificada como la capacidad de ponerse en el lugar del otro, es de vital importancia desarrollar en nuestros hijos para hacerlos sensibles al mundo en el que viven, lo cual a su vez facilitaría el entendimiento y aceptación de la discapacidad así como el trato y las relaciones con las personas con esta condición.

Nuestros hijos pueden tener una relación de amistad, de compañerismo con una persona con discapacidad en el curso de verano, en la playa, en la casa de la familia que vive en otra ciudad, pueden ver a alguien que tiene los mismos derechos que ellos y con quien pueden jugar y compartir cosas como con sus otros amigos.

La inclusión es algo en lo que podemos participar todas las personas, fomentar estos valores en nuestros hijos desde temprana edad aporta a una sociedad más justa que les beneficiará también a ellos. Como padres de un hijo sin discapacidad podemos lograrlo al hablarles del tema y hacer que se incluyan en la diversidad del mundo.

El verano es una oportunidad para conocer nuevas personas y hacer otras actividades, puede ser también una oportunidad para convivir con alguien que quiere divertirse y aprender como tus hijos y que tiene diferencias, como ellos.

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