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Diversidad materna

  Autor:  Fernanda López Mendiolea

La maternidad es una fase en la vida de las mujeres que muchas desean profundamente, se sienten realizadas a través de ella e incluso en ocasiones dejan de lado diversos aspectos de su vida, para dedicarse en cuerpo y alma a sus hijos. Es de hecho una etapa que socialmente se espera que todas las mujeres vivan y disfruten, al menos aquellas mujeres que se consideran capaces.

En otros casos ese deseo que sienten algunas se convierte en el pesar de otras mujeres, que toman medidas para que ese proceso se vea interrumpido, lo cual la sociedad juzga y existen leyes que lo prohíben y otros, casos extremos en donde se da un embarazo en contra de la voluntad de la mujer.

Sin embargo existe una parte de la población en la que el ser madre es algo que no se considera como algo posible, porque que se piensa que no tienen la capacidad de llevar a cabo todas las responsabilidades relacionadas con la maternidad, se trata de las mujeres con discapacidad intelectual.

La realidad es que la diversidad humana tiene diferentes aspectos y uno de ellos es el de la maternidad, no todas las mamás son iguales, existen y viven en diferentes condiciones y esto incluye a las mamás con discapacidad, que tienen el derecho a tener una vida, al igual que cualquier mujer.

Las mujeres con discapacidad, en general, enfrentan prejuicios, se les aconseja que no tengan hijos y cuando ejercen su maternidad, se les juzga por ello, por ejemplo, viven escuchando que “trajeron hijos a sufrir”, que son egoístas por ello, “que sus hijos las cuidarán” o que no deben hacerlo, porque sus hijos heredarán su discapacidad.

También se tiene la creencia de que las mujeres con discapacidad intelectual, que no podrán ni sabrán cómo cuidar o educar a sus hijos, sin embargo, como en el caso de cualquier persona, el conocimiento y la información hacen la diferencia.

Muchas veces, estas mujeres son sometidas a esterilizaciones forzosas, en las que como su nombre lo dice, se decide por la persona sobre su derecho a concebir y se ve además como algo correcto que no debe ser juzgado, porque es por el bien de la mujer.

Es una situación que no se platica y acuerda entre la mujer con discapacidad y su grupo de apoyo, como familia, amistades, entre otros, simplemente se les niega la oportunidad y no se les permite decidir sobre sus cuerpos ni sobre sus vidas.

Sin embargo, la Convención de los Derechos Humanos de las personas con discapacidad en el artículo 23, que México firmó y ratificó, es muy clara al respecto: “Respeto del hogar y de la familia 1. Los Estados Partes tomarán medidas efectivas y pertinentes para poner fin a la discriminación contra las personas con discapacidad en todas las cuestiones relacionadas con el matrimonio, la familia, la paternidad y las relaciones personales, y lograr que las personas con discapacidad estén en igualdad de condiciones con las demás, a fin de asegurar que: b) Se respete el derecho de las personas con discapacidad a decidir libremente y de manera responsable el número de hijos que quieren tener y el tiempo que debe transcurrir entre un nacimiento y otro, y a tener acceso a información, educación sobre reproducción y planificación familiar apropiados para su edad, y se ofrezcan los medios necesarios que les permitan ejercer esos derechos. C) Las personas con discapacidad, incluidos los niños y las niñas, mantengan su fertilidad, en igualdad de condiciones con las demás”.

Esto incluye a las mujeres con discapacidad intelectual y por lo tanto el Estado debe garantizar las condiciones para el cumplimiento de la misma. Las mujeres con discapacidad intelectual pasan como cualquier persona por las diversas etapas de la vida, lo que algunas las lleva a sentir la necesidad y desear tener hijos, muchas de ellas ya con una pareja establecida e incluso un trabajo, pero se sigue considerando que debido a su condición no les va a ser posible hacer frente a todos los retos que implica ser mamá.

El poder decidir sobre lo que como adultos queremos hacer es algo que anhelamos desde que somos niños, que nadie nos diga que podemos hacer o que no, las personas con discapacidad también tienen esa necesidad de tomar decisiones por sí mismas, sin embargo en muchos casos su derecho se ve suplantado por los deseos de familiares y cuidadores que consideran que el que ellos tomen las riendas de la vida de esa persona es mejor.

Lo mejor, es que el grupo de apoyo de las mujeres con discapacidad intelectual, las acompañe en la decisión de formar una familia, les brinde la información que necesiten y la ayuda que requieran, para que esas mujeres puedan ejercer libremente su derecho a ser madres teniendo la tranquilidad de que cuentan con personas a su alrededor que las respaldan, ya que todas las mamás  lo necesitamos y agradecemos.

Parece una situación difícil de comprender pero a nadie nos preparan para ser madres, todas cometemos errores con nuestros hijos y necesitamos de alguien que nos apoye ya sea para cuidarlos, brindarnos algún consejo o simplemente saber que están ahí para escucharnos y acompañarnos. Si proveemos este tipo de apoyos a las mujeres con discapacidad intelectual se les dará la oportunidad de vivir una de las experiencias más satisfactorias y gratificantes en la vida de las mujeres, ser mamá.

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